El espíritu olímpico del Barón de Coubertin

October 13th, 2007 by admin

Los juegos olímpicos de 1936 se celebraron en Berlín. Hitler ya tenía el mando del país y se sabía como se las gastaba. En Europa hubo discusiones entre algunos países para decidir si se asistía o no. Al final el único país que decidió no hacerlo fue España. Se organizaron unos juegos alternativos en Barcelona que finalmente no se produjeron porque unos días antes empezó la guerra civil que terminaría con la república pocos años después.

¿Fue esa la última vez que se vieron restos del espíritu olímpico?. Es posible. No fue mucho pero hemos ido a menos por lo que parece. O quizá, ni entonces ni ahora, nada tiene que ver ese espíritu con participar en juegos organizados por países en los que no se respetan los mínimos derechos humanos.

Eso se lo tendríamos que preguntar al Barón, señor de Coubertin, para que nos confirmara si el espíritu original tiene mucho o poco que ver con participar masivamente en unos juegos olímpicos organizados por una dictadura famosa por su facilidad a la hora de aplicar la pena de muerte y torturar a quienes no son de su agrado.

Sin embargo eso no ha sido impedimento alguno para que se eligiera Beijing como sede para los juegos del 2008. Y con entusiasmo vamos todos a participar. Puede que alguno de los soldados que habrán guardando los estadios haya regresado expresamente del Tibet abandonando sus tareas habituales por unos días.

Free Tibet 2008

Porque aquí lo que importa, como no, es que hayan billetes y billetes de 1000. ¿Quien va a gastar más en dar una imagen de país avanzado y evolucionado sino un dictador megalómano de los de toda la vida?. Para empezar ya se han gastado 10 veces más que en Grecia, y eso que aún falta un año. Por pasta no será desde luego. Ahora ya está claro porque el corrupto (vaya novedad, ¿verdad?) comité olímpico los ha bendecido con su dedo divino. Si los gastos oficiales son los dicen que son, imaginad como serán las comisiones que se están repartiendo.

Prueba de tiro

Aunque podemos estar tranquilos, que estas cosas no las veremos nosotros así que, todo el que quiera, podrá disfrutar de unos juegos impecables y dignos del emperador más exigente.

No ver, no oir, no hablar

Para todos los demás, quizá debiéramos leer un poco de todo esto a ver si se nos aclaran las ideas.

La verdadera función de las olimpiadas

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